miércoles, 17 de marzo de 2010
Testimonio de una Luchadora. Parte III
"...al final, lo único que salía de mi boca era agua, no tenía nada en el estomago, probé todas las opciones que escuchaba para sobrellevar mejor el tratamiento “bebe agua de coco, ayuda contra el vomito” “come patas de pollo” y cualquier cosa que me decían, ahora no puedo ni siquiera ver un coco, porque vomito, el recuerdo de la quimioterapia es muy fuerte (incluso mi prima, cada vez que entra en mi carro, le dan nauseas pues yo la llevaba y la buscaba de la quimioterapia ahí), las siguientes quimioterapias fueron espantosas, apenas me “recuperaba” lo suficiente para caminar por mi casa, venia la siguiente quimioterapia a la siguiente semana. Una de las cosas más difíciles era ver mi cabello en la almohada cada vez que me despertaba, ver que quedaba en mi mano cada vez que me tocaba la cabeza, muchos dirán que es una sandez preocuparse por eso en ese momento de la vida, pero el cabello es una de las cosas que define a la mujer, una parte muy importante de nuestro autoestima y estado emocional, así que decidí quitármelo todo, fui a una barbería y lo hice yo misma, resulto más difícil de lo que pensaba..."
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